Cuando las vivencias marcadas son de
dolor y decepción, es imposible volver a la pureza. El verano pasa, vives en
el otoño y las caricias que un día fueron vida hoy solamente son hojas caídas,
pisoteadas por el paso de los años en tu piel.
Las princesas y los caballeros quedaron sepultados bajo la máscaras que el destino forja con tanta calma y
quietud, dejando su deleite sin vida.
Tener que cargar los tropiezos en el
que llamamos destino se vuelven contra nosotros, todo se rinde menos el
tiempo, él es tenas y feroz con quien no juega su juego. Esos bailes con
cadencia que brindan menos de lo que dan.
Un día te presentaste como un héroe
en mi vida; siendo un impostor, un hipócrita, con tus culpas como
adornos bellos.
No eras para mí, siempre lo supe,
pero no me resistí, el deseo salto y yo nunca había visto tanta inocencia
junta, sin embargo no dude, la tome, pero desde que el amargo de tu piel me
seducía yo me entregue me embriague una y otra vez sin cansancio, sin
remordimientos… cuando amaneció y vi tu cara limpia, la decepción llego a mí y
me detuve, al ver que realmente tu alma es ausente, tu espíritu negro y
doliente.
