jueves, 27 de julio de 2017

Mirando por la ventana



Si un día me preguntaras el motivo de mi nostalgia pensando que es eres tu, mi respuesta seria la que no esperas y las lagrimas de mi alma bailarían en tus caderas.
Te quiero con un soplo en el corazón, con la mirada diluida en la silueta de tu caminar... Eres como ese anhelo del abrazo de un padre ausente, aprendiste a mostrar sin obsequiar, juegas con la danza de mis caderas y te pierdes.

Tenias que volar y mirar otros nidos, tenias que volar otros cielos, otros montes, tal ves regreses, tal ves no, me quedo con tu huella en el corazón, me quedo con tu aliento en las mañana.

Y al tomar se café pensare en ti, en tus manos fuertes que me sostenían al caminar por la calle una tarde fría en enero.
Él preguntara el motivo de mi ausencia, a donde se ha ido mi mente, y solo dire - En ti mi amor, en quien mas.
Pero mentire, nuevamente mentiré por ti.
No puedo decirle que aun siento tus manos en mi piel, no puedo decirle que anhelo esos días donde eramos felices, donde vivimos nuestros días refugiados en nuestros cuerpos.

El es maravilloso debo decirlo es fuerte y constante...  No podría comparar!
Pero es que tu no te sales de mi ser, a veces en las mañanas cuando mi alma apenas aterriza en mi cuerpo, puedo sentir aquellos días, esa sensación de felicidad infinita al voltear y verte ahí, junto a mi, callado y sonriente, con esos ojos que me dominaban y ese pecho ancho donde yo reposaba dichosa, plena.
No puedo sacarte de mi cabeza
Seguí con mi vida porque ella me llamo, aunque me hubiera gustado quedarme ese tiempo, antes de tu partida.. En ese tiempo donde me amabas.









El Primer Caballero


Una vez conocí a un chico tímido, delgado de apariencia y con unos ojos tan sinceros que su transparencia llego hasta mi alma. La toco de tal manera que aun llevo su mirada guardada. Aún recuerdo su sonrisa, esa manera de sonreír cuando sus ojos brillaban tras esos anteojos que sabían cual hermosa bondad habitaba dentro de su corazón. Aún recuerdo ese gesto con su media cara volteando al piso.
 Todavía recuerdo su caminar por los pasillos con los rayos de sol en su rostro pálido con ese sutil aspecto de hombre a medio hacer, como olvidar esas manos; grandes para ese entonces, recuerdo que solo las tome una o dos veces, pero eso me basto para recordarlas hasta estos tiempos!
Todavía alcanzo a escuchar esa voz sin igual, ese porte impecable y discreto, era lo que amo en caballero; ahora lo sé, sé que la vida me presento a un caballero  de esos que no necesitan una espada y una armadura.
La vida es cruel y solo me mostro lo que Dios puede crear pero que no es para mí. No lo he vuelto a tener frente a mí, pero sé que si lo tuviera frente a frente me volvería perder en su mirada, en esa paz que un día pude sentir, tal vez pensaría, debo decirlo, en tocar su labios y estrecharme contra el en un abrazo de esos que deje pendiente el día que ya no lo volví a ver, en ese tiempo cuando no sabia que lo que la huella que dejaste en mi corazón.
No dejare de preguntarle a la vida – ¿Por qué?, porque me puso tras del cristal me dio un palco desde lejos.
Me conformo con solo las palabras lejanas son las que nos acercan, solo palabras. Ahora solo sé que es feliz y nada más importa!