Si un día me preguntaras el motivo de mi nostalgia pensando que es eres tu, mi respuesta seria la que no esperas y las lagrimas de mi alma bailarían en tus caderas.
Te quiero con un soplo en el corazón, con la mirada diluida en la silueta de tu caminar... Eres como ese anhelo del abrazo de un padre ausente, aprendiste a mostrar sin obsequiar, juegas con la danza de mis caderas y te pierdes.
Tenias que volar y mirar otros nidos, tenias que volar otros cielos, otros montes, tal ves regreses, tal ves no, me quedo con tu huella en el corazón, me quedo con tu aliento en las mañana.
Tenias que volar y mirar otros nidos, tenias que volar otros cielos, otros montes, tal ves regreses, tal ves no, me quedo con tu huella en el corazón, me quedo con tu aliento en las mañana.
Y al tomar se café pensare en ti, en tus manos fuertes que me sostenían al caminar por la calle una tarde fría en enero.
Él preguntara el motivo de mi ausencia, a donde se ha ido mi mente, y solo dire - En ti mi amor, en quien mas.
Pero mentire, nuevamente mentiré por ti.
No puedo decirle que aun siento tus manos en mi piel, no puedo decirle que anhelo esos días donde eramos felices, donde vivimos nuestros días refugiados en nuestros cuerpos.
El es maravilloso debo decirlo es fuerte y constante... No podría comparar!
Pero es que tu no te sales de mi ser, a veces en las mañanas cuando mi alma apenas aterriza en mi cuerpo, puedo sentir aquellos días, esa sensación de felicidad infinita al voltear y verte ahí, junto a mi, callado y sonriente, con esos ojos que me dominaban y ese pecho ancho donde yo reposaba dichosa, plena.
No puedo sacarte de mi cabeza
Seguí con mi vida porque ella me llamo, aunque me hubiera gustado quedarme ese tiempo, antes de tu partida.. En ese tiempo donde me amabas.
Él preguntara el motivo de mi ausencia, a donde se ha ido mi mente, y solo dire - En ti mi amor, en quien mas.
Pero mentire, nuevamente mentiré por ti.
No puedo decirle que aun siento tus manos en mi piel, no puedo decirle que anhelo esos días donde eramos felices, donde vivimos nuestros días refugiados en nuestros cuerpos.
El es maravilloso debo decirlo es fuerte y constante... No podría comparar!
Pero es que tu no te sales de mi ser, a veces en las mañanas cuando mi alma apenas aterriza en mi cuerpo, puedo sentir aquellos días, esa sensación de felicidad infinita al voltear y verte ahí, junto a mi, callado y sonriente, con esos ojos que me dominaban y ese pecho ancho donde yo reposaba dichosa, plena.
No puedo sacarte de mi cabeza
Seguí con mi vida porque ella me llamo, aunque me hubiera gustado quedarme ese tiempo, antes de tu partida.. En ese tiempo donde me amabas.