Y estaba allí...
yo no sabia, surgió de pronto
como una ráfaga sin dueño
porque era ajena y era mia,
lo irrefutable es que ambos
no se si siempre o para nunca,
Lo curioso es que cuando me miro en sus ojos
es como si me enfrentara con mi alma.
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario