Una vez conocí a un chico tímido,
delgado de apariencia y con unos ojos tan sinceros que su transparencia llego
hasta mi alma. La toco de tal manera que aun llevo su mirada guardada. Aún
recuerdo su sonrisa, esa manera de sonreír cuando sus ojos brillaban tras esos
anteojos que sabían cual hermosa bondad habitaba dentro de su corazón. Aún
recuerdo ese gesto con su media cara volteando al piso.
Todavía recuerdo su caminar por los pasillos
con los rayos de sol en su rostro pálido con ese sutil aspecto de hombre a medio
hacer, como olvidar esas manos; grandes para ese entonces, recuerdo que solo
las tome una o dos veces, pero eso me basto para recordarlas hasta estos
tiempos!
Todavía alcanzo a escuchar esa voz
sin igual, ese porte impecable y discreto, era lo que amo en caballero; ahora
lo sé, sé que la vida me presento a un caballero de esos que no necesitan una espada y una
armadura.
La vida es cruel y solo me mostro lo
que Dios puede crear pero que no es para mí. No lo he vuelto a tener frente a mí,
pero sé que si lo tuviera frente a frente me volvería perder en su mirada, en
esa paz que un día pude sentir, tal vez pensaría, debo decirlo, en tocar su
labios y estrecharme contra el en un abrazo de esos que deje pendiente el día
que ya no lo volví a ver, en ese tiempo cuando no sabia que lo que la huella
que dejaste en mi corazón.
No dejare de preguntarle a la vida –
¿Por qué?, porque me puso tras del cristal me dio un palco desde lejos.
Me conformo con solo las palabras
lejanas son las que nos acercan, solo palabras. Ahora solo sé que es feliz y
nada más importa!
Siempre tan intensa y pasional. Muy bien.
ResponderEliminarSiempre tan intensa y pasional. Muy bien.
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